El jueves 21 de mayo, la Universidad del Norte fue sede en Barranquilla del I Encuentro de Membresía de los Capítulos de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, una jornada que reunió a juristas de distintas regiones del país alrededor de los grandes retos institucionales de Colombia. En representación del Capítulo Cali, que dirige desde hace varios años, nuestro socio fundador, el Dr. Darío Encinales Arana, participó como panelista en el Tercer Panel: “Integración Regional y Esquemas de Asociatividad Territorial”.
La Academia Colombiana de Jurisprudencia, de la que el Dr. Encinales es miembro de número además de director del capítulo Cali, convocó en este primer encuentro de membresía a sus distintos capítulos regionales con un propósito claro: tender puentes entre el derecho, la academia y la realidad territorial del país. El tercer panel de la jornada giró en torno a un debate que rara vez ocupa el centro de la conversación pública: la manera en que Colombia ha entendido —y en muchos casos malentendido— la descentralización política y administrativa consagrada en la Constitución de 1991.
En su intervención, el Dr. Encinales Arana hizo un repaso riguroso de tres décadas de historia constitucional. Recordó que los artículos 306 y 307 de la Constitución de 1991 abrieron la puerta para que los departamentos se asociaran en verdaderas regiones administrativas y, eventualmente, en entidades territoriales con autonomía política, administrativa y fiscal. Tres décadas después, sin embargo, esa promesa permanece en buena parte sin cumplir: existen instancias de coordinación regional, pero sin un poder decisorio real ni una base fiscal que las sostenga.
Su diagnóstico fue directo: Colombia descentralizó funciones y responsabilidades, pero no descentralizó en la misma proporción los recursos para ejercerlas. Mientras municipios y departamentos asumen cargas crecientes en educación, salud e infraestructura, los tributos de mayor recaudo siguen concentrados en el nivel nacional. El resultado es una autonomía que, sin respaldo fiscal suficiente, corre el riesgo de quedar reducida a una fórmula retórica.
Frente a este diagnóstico, el panelista planteó una agenda concreta para lo que llamó una “descentralización madura”: fortalecer la escala regional como espacio de planeación frente a retos que superan la capacidad de municipios aislados —como la conectividad, la gestión ambiental o las redes hospitalarias—; construir un nuevo pacto fiscal territorial que dote a las regiones de rentas propias, estables y previsibles; y, al mismo tiempo, exigir reglas claras de responsabilidad fiscal, transparencia y control para que una mayor autonomía no se traduzca en desorden presupuestal.
El Dr. Encinales subrayó también una dimensión que con frecuencia se omite en estos debates: la equidad entre territorios históricamente rezagados y aquellos con mayor capacidad productiva, y el descuido institucional de las fronteras y la vocación marítima del país. Antes de iniciar su ponencia, rindió un homenaje al Dr. Carlos Rodado Noriega, una de las voces más consistentes en la defensa de la descentralización política y administrativa colombiana.